lunes, 2 de noviembre de 2009

¿Vivimos en un Estado aconfesional?


No quiero que Zapatero destine ni un centimo del dinero de todos a financiar los actos de la visita de Benedicto XVI en agosto de 2011.


¿Somo un estado aconfesional?

  • Se mantiene el inconstitucional Concordato con la Santa Sede, heredado del franquismo.
    Se aumenta anualmente su enorme subvención estatal (del 0,5 del IRPF se pasa al 0,7)
  • Continúan los cargos de capellanes en las instituciones (Ejército, hospitales…).
  • Se permiten signos religiosos católicos en los juramentos de los cargos públicos y en los centros educativos.
  • Se potencian y subvencionan desde los organismos públicos los actos religiosos.
  • Se pagan sumas millonarias a ONGs católicas, muchas de ellas controladas directamente por los sectores ultraconservadores (Opus Dei, Legionarios de Cristo…).
  • Se acrecienta un régimen abusivo de conciertos con la enseñanza privada mayoritariamente católica.
  • Se sostiene un ejército de 17.000 catequistas católicos que puebla los colegios públicos adoctrinando a los niños y niñas en el catolicismo.
  • Se permite que la jerarquía eclesiástica desprecie y rechace de forma beligerante los acuerdos que de forma democrática y representativa toma el Parlamento (las uniones entre parejas del mismo sexo, la reforma educativa, aborto,...) e incluso algunos miembros de la jerarquía eclesiástica han llamado a la desobediencia civil contra la asignatura Educación para la ciudadanía.

1 comentario:

Lana Retnifse dijo...

Hombre, mientras esté aprobado por el Parlamento, la Iglesia ya puede decir misa, ¿no? Salvo que los homosexuales quieran casarse por la Iglesia, pero... para eso no hemos hecho la Revolución. Sobre si este Estado es o no aconfesional, lo que la Constitución exactamente dice es:
"Artículo 16
1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.
2. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.
3. Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la
Iglesia Católica y las demás confesiones.".

Ni más. Ni menos.