miércoles, 13 de agosto de 2008

Catorce ciclistas escoceses recorren España para rememorar el compromiso de jóvenes que lucharon y murieron por defender la Republi

La historia, paradigma de la solidaridad, viene de atrás y nos hace reconfortarnos con buena parte del ser humano. Les cuento. Cinco ciclistas de un club escocés frecuentado por sindicalistas viajaron en barco y a golpe de pedal a Barcelona en 1936 para participar en unos Juegos Olímpicos de los Trabajadores, una iniciativa obrerista para luchar contra el fascio. No hubo juegos, claro, en una ciudad bombardeada y en ruinas. La viva imagen de la desolación.
De regreso a donde solían, a su tierra, pidieron, puerta a puerta, la colaboración económica de asociaciones, sindicatos, comerciantes y particulares para ayudar a los menesterosos españoles. Penique a penique, recaudaron 300 libras, un dinero más que notable en la época. El bombardeo de Guernica conmocionó a la sociedad inglesa y con ese apoyo se adquirieron productos de primera necesidad para ayudar a niños y madres que rozaban la desnutrición, famélicos como estaban.
Dos socios del Club Ciclista Clarion acudieron como brigadistas a apoyar a la República. Ray Cox fue abatido en Boadilla del Monte (Madrid) y Roy Watts murió en la sanguinaria y desigual batalla del Ebro.
Revivir el pasado.
Para rememorar el pasado, para recordar el compromiso personal de quienes ayudaron, a veces con su vida, a la maltrecha y acorralada España republicana, siete décadas después el citado Club escocés, inaugurado en 1895, ha querido revivir la historia con una marcha ciclista que no es un apacible paseo turístico al uso.
Catorce son los corredores que llegaron ayer a Logroño, desde su salida desde Glasgow y fin de viaje en Barcelona. Su visita a Guernica fue especial para el grupo. Ciclistas aficionados les acompañan en el recorrido, sean de Legutiano, Amurrio, Logroño o Valtierra. Transitan por puertos y carreteras secundarias con el apoyo de una furgoneta multiusos. ¡Qué menos¡.
Las puertas del Ayuntamiento de Logroño se abrieron de par en par recibir a estos esforzados deportistas del compromiso. Hombres de distintas edades y alguna mujer. La recepción fue en la Sala de Retratos, que recoge en cuadros a regidores municipales. Lugar adecuado porque, más allá de su porte señorial, acerca al pasado. Como recordó José Manuel Calzada Calzada, dos de los cuadros corresponden a dos alcaldes capitalinos asesinados.
El encuentro tuvo la virtud de carecer de protocolos de medio pelo. Embutidos en sus maillots, y prácticamente sin recuperar el resuello, bebieron una copa de Rioja y hubo pequeños parlamentos con traducción instantánea. Se les regaló el libro 'Aquí nunca pasó nada', la antología de la guerra civil de La Rioja escrita por Jesús Vicente Aguirre.

Destino, Barcelona
El final del periplo será en el Castillo de Montjuic, donde se celebrará un homenaje en memoria de personas como Artux Cox, que trabajaba como oficinista en una constructora de Southampton. Renunció a su trabajo y pagó de su bolsillo el viaje para ofrecer sus servicios a la resistencia republicana. Antes de marcharse, dijo a su madre: «Creo que, luchando para el Gobierno español contra las fuerzas del fascismo, estaré ayudando a conservar la paz en toda Europa, porque, si el gobierno español gana la guerra eso significará que un posible conflicto europeo se quede más lejos».

2 comentarios:

ceronegativo dijo...

bonita historia, me ha alegrado el día.

Espartero dijo...

Sin duda alguna un ejemplo de Solidaridad Internacional con un único fin, la defensa de la Igualdad, la Libertad y la Fraternidad.

Besos. Salud y Progreso.